Bioética

¿Ecología humana y ambiental?

Por: Alexander Cardona

Los nuevos crimenes tan divulgados recientemente en los medios de comunicación, en contra del medio ambiente, el narcotráfico, el enriquecimiento ilícito, la manipulación genética y otros experimentos dudosos, y la acumulación excesiva de riquezas, son temas cruciales en el mundo actual. Es claro que hemos deteriorado nuestro planeta: la tala indiscriminada de árboles, el calentamiento global, el orificio en la capa de ozono, el descongelamiento de los polos, la contaminación visual y auditiva, las constantes emisiones de gas carbónico, la polución, las excavaciones exageradas en búsqueda de petróleo, la escasez de agua en algunos lugares de nuestro planeta, hace que nos replanteamos la pregunta sobre ¿qué estamos haciendo con nuestro entorno y planeta? No se trata de activismo, fundamentalismo, reduccionismo, o ecologismo, es una realidad seria y compleja, y de no volver la mirada sobre nuestro planeta, sus ecosistemas, el agua, los recursos naturales pueden extinguirse y con ellos la humanidad.
Hoy entendemos la composición molecular del agua (H2O), pero el hombre con todo el avance de la ciencia y la tecnología no logran encontrar como generar agua, la transforma, recrea, pero no la produce y sin agua potable, no hay vida, tan simple como eso.
Existen actualmente varios proyectos especialmente en los países donde ya escasea este recurso de desalinizar el agua marina, pero se avanza a pasos cortos al respecto. Y no es sólo sembrar árboles, cuidar los yacimientos, evitar las erosiones, es también, liberar la tecnología represada desde hace varios años; ya existen en la actualidad motores que funcionan con Hidrógeno y liberan vapor de agua, obviamente no tóxico para el ser humano. Aprovechar más la energía eólica, la energía solar, sin hacer uso exacerbado de energía hidroeléctrica, aumentar el reciclaje, son hoy la prioridad. La ingeniería genética, la genética molecular, la fecundación invitro, la senescencia y sus pretensiones de crear el primer ser humano inmortal, -pareciera ciencia ficción pero no lo es-, pues, hay muchas personas trabajando en eso, lo cual resulta abominable, va en contra de la naturaleza, y violenta, los postulados de la bioética, asimismo, el querer confeccionar un ser humano a la medida, es decir, eugenésico, es una actitud soberbia ante la vida. La eutanasia y su falsa salida a los estados de coma prolongados atenta contra la vida y violenta la dignidad de la persona. Creer que esto está bien, no es correcto, no es un código axiológico honesto y no es ético y está en contra de sí mismo y los demás. El inicio, la conservación y la finalización de la vida debe ir en la perspectiva de la calidad de vida y el bien de la persona, la terapia genética es y puede ser un instrumento preventivo y hasta curativo pero no ha de ser un vil negocio y un medio para discriminar a minorías con supuestas desventajas descifrables en el código genético. Tantos experimentos soterrados y subterfugios, en aras de la ciencia y en ocasiones de la seudo ciencia, que atentan en contra la dignidad de la persona y que hacen de algunos hombres pequeños diosesitos, que no los regula la ética y no los circunscribe ningún parámetro, resulta un insulto a la inteligencia y a la sensatez. Es claro especialmente en nuestro país, como el narcotráfico y el enriquecimiento ilícito contagio las esferas políticas y económicas, elevo y socializó un mal concepto de la calidad de vida, incremento los precios, llevó a la recesión a los sectores: de la ingeniería y arquitectura, creó el sicariato, fomento el clientelismo y burocratización, lo que conllevó al estado a tomar medidas como la expropiación de bienes por vía administrativa y con retroactividad. Si esto no es un cáncer y un mal estructural, ¿qué lo será? Además los daños cerebro vasculares, el paro cardiorrespiratorio, las enfermedades síquicas, la adicción, la pérdida del control de los movimientos voluntarios en involuntarios. Asimismo, la acumulación excesiva de riquezas en bancos internacionales, en Zurich Suiza, o las islas caimán de parte de unos pocos que lo tienen todo y muchos que no tienen nada atenta contra los presupuestos de la moral justicia de subsidiariedad, solidaridad y bien común. La destinación universal de los bienes debe y ha de crear oportunidades justas, ecuánimes para la mayoría, de no ser así es obvio que es un mal moral estructural. No se trata de satanizarlo todo, hay muchas realidades que son lo que deben ser, mientras muchas otras no, y hay que denunciarlo, todo aquello que no esta bien. Entonces no se trata de ridiculizar o reducir estos nuevos problemas bioéticos, ecológicos y males sociales, son realidades que transgeden a la alteridad, socializan comportamientos inadecuados y no éticos -y eso no está bien-

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