¿Ética en Colombia?
Por: Alexánder Cardona.
Hablar de ética en Colombia es bastante ambiguo, pues si nos remontamos al pasado resulta sombrío los múltiples episodios como: la pérdida de los islotes los monjes con Venezuela, la pérdida de panamá en 1903, la narcopolítica, el proceso 8000, las guerras esmeraldíferas, la para política, la yidis política, los falsos positivos, son algunos ejemplos, así como las violaciones, la pedofilia, el robo continuado, la doble contabilidad, el plagio, la injuria, la calumnia, extorsión, boleteo, secuestro, el cohecho, la suplantación, el dolo, el fraude, el enriquecimiento ilícito, son algunos de los ejemplos de determinaciones éticas que se convirtieron en problemas legales, judiciales y penales.
Además de lo mencionado anteriormente está en el imaginario colectivo la mentalidad de narco, es decir, obtener todo rápido, obviar los valores y hacer lo que sea necesario para alcanzar el objetivo sea validado algunos de los presupuestos maquiavélicos aún vigentes en esta sociedad hoy.
Si bien es cierto que la mayoría de los colombianos estamos condicionados por el entorno, y este a su vez condiciona a las personas, también es muy cierto, que existe la posibilidad, y la probabilidad de autodeterminarse, elegir, en últimas de optar.
Cuando cada quien hace lo que se le da la gana en una sociedad violentando a los otros y asimismo, con el tiempo descubre que aquellos actos tienen implicaciones como la ley de acción y reacción, es decir, nos afecta existencialmente las determinaciones no éticas.
Y prueba de ello es la conciencia, la interpelación, la crítica, el intervencionismo de los terceros, un juicio penal, la ruptura en las relaciones interpersonales y laborales, el ensombrecimiento en la hoja de vida, los costos, el tiempo, el buen nombre cuestionado, y las puertas que se cierran por ello.
Cada quien elige y asume las consecuencias jurídicas, personales, sociales que ello implica, la condición humana no es simple, y por ello tener certezas, convicciones, valores, madurez, saber decir no conocer, respetar, aceptar y hacer valer los derechos de los demás es una tarea ética de cada ser humano.
Como nos ahorraría problemas de todo tipo si a ciertas propuestas en todos los campos tuviésemos la valentía de decirles que no, -eso es parte de la ética- Un no conlleva a nuevos cauces, que éste país necesita, de personas éticas ocupadas en el bien hacer, en el vivir correctamente, en el saber vivir bien, en elegir lo que más conviene no sólo a una persona, sino a una familia, comunidad, sociedad, país, a un continente, al mundo, al universo entero. Depende de cada quien.
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