Convivencia y paz

¿Justicia y reparación?

Por: Alexánder Cardona


Es Claro que en la actualidad en la mayoría de las naciones soberanas y con estado social de derecho, las categorías que hacen referencia a la equidad, solidaridad, bien común, desarrollo sostenible, punible, acuerdo, diálogo, mediación, respeto, pluralidad, entre otras nociones, tienen que ver en parte con la sana convivencia y la paz.

Y todo aquello que atente contra los derechos fundamentales, es decir, la violencia psíquica, manipulación, tergiversación, dolo, cohecho, derechos individuales y colectivos, y en contra del bien común.

Para algunas personas lo que nos diferencia claramente de algunos comportamientos animales, y bárbaros, es precisamente la capacidad de razonar, comprender, entender, respetar, tolerar, llegar a acuerdos, por medio de nuestro lenguaje.

Y es precisamente el lenguaje, nuestros ademanes, guiños, palabras en sentido figurado, la mentira, el maltrato físico, y verbal el que nos hace daño y lastima en muchas ocasiones la honra e integridad y buen nombre de algunas personas cercanas.

En ocasiones el no ser sosegado, pacifista, ecuánime, veraz, sensato, hace que la mayoría de las personas entren en conflicto con los demás y consigo mismo por ello. Saber escuchar, pensar antes de hablar, corregirse asimismo, ser reflexivo ayuda mucho a la moderación, el equilibrio personal, a la templanza, dominio de sí, y al crecimiento personal y posiblemente de otros.

Una verdad es que cada quien puede hacer lo que se le de la gana, y es cierto en parte, pero también lo es, que ello tiene unas consecuencias lógicas, por las que hay que pasar
Como la ley de Newton acción y reacción.

Y ello en ocasiones tiene implicaciones éticas, y jurídicas como es obvio, y varios de nuestros actos y comportamientos errados pueden ser judicializados, y sentenciados penalmente.

Ahora bien existe algunas personas que estas normas no los obliga, ni tiene que ver con ellos como los diplomáticos, uno que otro industrial, presidente, o alguien que provenga de familia de abolengos y títulos nobles. No debería de ser así, pero lo es.

Para los demás mortales que incurran en algún tipo de error, falta, equivocación, dolo, hecho punible, caerá el peso de la ley, de la culpa, o la conciencia, además de la herida que se carga y cargan los otros por nuestras faltas y errores.

Transgredir y violentar a los demás y las personas que estimamos, apreciamos y amamos es tan simple, el verdadero reto está en que pudiéndolo hacer lo omito y no lo hago, tal vez está es la grandeza de ese acto.


En Colombia hoy se habla de justicia, reparación y paz, de manuales de convivencia, de protocolos, de consensos, mediaciones, pactos, acuerdos, de no retroactividad, neutralidad, objetividad. Ojalá en los casos que se requiera en las diversas etapas de la existencia logremos hacer uso de estas categorías, las implementemos y las llevemos a buen término por el bien común y el nuestro.

Justicia es darle a cada quien lo que le corresponde, pero este concepto no tiene que ver con la venganza, o el violentar, maltratar o humillar a los otros, es hacer el bien y evitar el mal, olvidar, o si se quiere es perdonar.

Reparar algunos hechos punibles irreversibles, como homicidios, los falsos positivos, aunque se pida y se obtenga dinero a cambio, jamás suple la pérdida de un ser amado, de una vida y un posible hombre o mujer útil a un conglomerado social.

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